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Eligiendo Dominate


 

 

Primer consejo: Abre tu mente. El error que cometen muchxs sumisxs, igual que en el mundo vainilla, es juzgar sus potenciales parejas en función de lo que se parecen a sus fantasías. El tratar una persona como algo que tiene que coincidir con tu fantasía es una falta de respeto, y una objetificación, sea cual sea tu género y rol. Como dice Janet “un top es algo más que un sistema de vida artificial para látigos”.

 

Recomendamos buscar dominantes activamente. El esperar toda la vida a que aparezca la persona dominante perfecta rara vez te traerá lo que buscas. La Bella Durmiente tuvo que esperar cien años.

Puedes mirar alrededor, ver quién te gusta y presentarte.

 

Intenta hacer una lista de qué buscas en una persona dominante. Aparte de lo que buscarías en cualquier pareja, también buscas a alguien con quien tienes una buena conexión emocional, alguien que negocia de manera clara y abierta, que sabe bien la diferencia entre realidad y fantasía, que tiene cuidado de tu seguridad física y que trata a las personas dominadas con respeto (excepto cuando se supone que no tiene que hacerlo).

 

Puede que busquemos también personas dominantes que son desagradables, dominantes, prepotentes, severas, agresivas y un montón de características similares que son muy excitantes en una sesión y un problema realmente muy grande en el mundo real. Así que eso es lo complicado: La dureza de lxs dominantes es atractiva y a muchxs nos gusta el trato duro, así que ¿de quién te puedes fiar?

 

Puesto que estás buscando alguien de quien te puedas fiar MUCHO, es una buena idea buscar gente con referencias —pregunta a varias personas en la comunidad BDSM, y pregúntale a esx top sobre sumisxs que tu conozcas con quienes ha jugado.

Ten cuidado porque en muchas comunidades sexualmente alternativas tienen sus peleas y un “aviso” puede ser simplemente una venganza personal más que una preocupación sincera sobre tu seguridad. Mejor, pregúntale a muchas personas distintas y presta atención a tu intuición: si algo hace saltar tu alarma, dedícale algo más de tiempo a explorar esa situación.

Mientras que no vemos la necesidad de esperar cien años, nos gusta conocer a la gente bien hasta que nos sentimos segurxs.

 

La inmensa mayoría de los tops que nosotras conocemos son personas responsables, honestas y civilizadas a quienes confiaríamos, y hemos confiado a veces, nuestra vida. Pero no todo el mundo es bueno, y algunas personas se sienten atraídas por el BDSM por las razones equivocadas —como personas que quieren hacer eso de “poder SOBRE tí” (no compartir tu poder sino arrebatártelo) y nos hemos sentido atraídas por esas personas.

 

Hay tops que intentan solucionar en las sesiones lo que sería mejor tratar en el despacho de un terapeuta. Puedes encontrarte a gente descargando un vida entera de ira y frustración sobre ti, y va a ser algo que odies.

Hay tops que piensan que es excitante jugar con peligro. Nos gusta el riesgo igual que a cualquier bottom, pero cuando oigas a una persona dominante hablando con desprecio de la palabra de seguridad, sensatez, sexo seguro o seguridad general, no juegues con esa persona.

 

 

Hay tops que son personas rígidas, frías, que no quieren o no pueden “conectar”. Puedes detectar esxs tops por su negativa a abandonar el rol, insistiendo en actuar como dominante todo el tiempo. Esto les funciona porque las personas que tienen miedo a abrirse se sienten más seguras cuando mantienen a la gente a distancia. A nosotrxs nos han atraído también. ¡Vaya reto, dar algo de calor a un monstruo de sangre fría! ¿No son sexys los reptiles?. Pero demasiado a menudo, tú sólo estás pidiendo que te rechacen una y otra y otra y otra vez. Te recomendamos perseguir a las personas dominantes que ya son cálidas y amables.

 

Cuando algo sale mal en una sesión, la calidad de tu top no se juzga por haber probado contigo algo que no funcionó (dentro de tus límites de seguridad física y consentimiento), sino por lo dispuestx que está a escucharte cuando tienes algo que contarle sobre eso. Una persona dominante cuyo ego necesita tener siempre la razón no es capaz de recibir feedback y una persona dominante que no es capaz de recibir feedback es peligrosa. Una buena persona dominante te escuchará, se preocupará de que estés bien y de tu disfrute en la sesión, y será lo suficientemente flexible para ajustar tus necesidades para que la sesión funcione.

 

Una buena persona dominante se preocupa por como te sientes. Cuando tu te preocupas también de cómo se encuentra, esa base de cuidado mutuo y respeto se convierte en un espacio para jugar de manera escandalosamente excitante y perversa.

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