SESIONES: Bondage

En una escena pura de bondage, lo más excitante es el control de los movimientos y/0 sentidos de la persona dominada por la persona dominante. El “viaje” para una persona dominada en ese tipo de sesión es el permiso de su dominante para no hacer absolutamente nada más que experimentar sensaciones. A menudo incluye también una fuerte sensación de ser deseadx y deseable.

El bondage mismo contribuye a la excitación. Muchxs se excitan también por la sensualidad de las cuerdas y la intrincada complejidad de los nudos.

Las sensaciones durante el bondage pueden ir desde no recibir estímulos en absoluto —lo que se llama privación sensorial— pasando por las caricias más suaves hasta la estimulación sexual y/o el dolor intensos. Muchxs dominantes disfrutan presumiendo sobre el tiempo que pueden hacer que sus sumisxs estén teniendo un orgasmo. El ser llevadx hasta un orgasmo “contra el deseo de unx mismx” es una sensación tan poderosa que algunxs sumisxs lo perciben como intrusivo e incluso doloroso, y otrxs los encuentran delicioso.

El bondage, cuando se usa en una sesión larga (ya sea sobre dolor, sexo o ambos) debe de ser cómodo. Esas muñequeras que ves por ahi, con remaches a menudo están acolchadas por dentro de manera que puedas luchar contra ellas con tranquilidad.

Avisa a tu dominante si se te corta la circulación, si se te “duerme” algo: una pierna, pie, mano, brazo… o si un músculo está siendo estirado demasiado. Creemos que vale la pena dedicarle algún tiempo al bondage al inicio, para evitar interrupciones más tarde.

El bondage también puede dar apoyo. Puedes dejar todo tu peso sobre las ataduras. Y también lo da a nivel psicológico: cuando tu dominante te ata, te da un permiso absoluto para ser sumisx.

El bondage también puede ser puramente decorativo. A lxs que nos excitan las cuerdas, podemos pasar horas a gusto haciendo un arnés con cuerdas, o un corsé, o copiando ataduras japonesas o de Bettie Page.

El bondage también puede ser doloroso o ser muy exigente físicamente. El erotizar la resistencia, el aguante, es uno de los componentes importantes del bondage japonés.

Una manera de hacerlo es atar a alguien de manera bastante apretada, después apretar parte del bondage hasta el punto de que sea doloroso, decirle a la persona atada que lo aguante un poco, contando hasta cinco, por ejemplo.

O se puede hacer un bondage que tenga un inicio cómodo y que vaya creciendo en dureza cuanto más tiempo se permanezca atadx, con comprobaciones frecuentes para asegurar que no se está comprimiendo de manera peligrosa el riego sanguíneo o nervios.

Ten cuidado de no forzar demasiado las articulaciones y los músculos.

El bondage también juega un papel importante en las sesiones con captura y cautividad, que veremos más adelante. El inmovilizar completamente a una persona es técnicamente difícil y se necesita mucha práctica… pero intentar inmovilizar a alguien puede ser muy excitante por sí mismo, e incluso una inmovilización parcial puede ser muy efectiva.

La momificación como puedes suponer es inmovilizar envolviendo el cuerpo completamente con cuerdas, vendas, tela, cinta americana o plástico.

Se deben tener a mano unas tijeras para vendajes, para poder liberar rápidamente a la persona momificada en caso de emergencia y también para abrir agujeros en la momificación en “puntos sensibles” para aplicar la estimulación que se considere apropiada.

Hay otras maneras de momificar, como usando bolsas de cuerpo entero hechas de cuero, tela y otros materiales resistentes, pero suelen requerir una considerable inversión.

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