Dominando el dolor

Dominando el dolor: traducción libre de “surfing the pain”)

La habilidad física más importante para lxs viciosxs del dolor creemos que es LA RESPIRACIÓN. Es imposible el meterse en problemas en una sesión (tener ataques de pánico, ponerse histéricx, o perder el control) si estás respirando profundamente y de manera regular. Si sientes que estás perdiendo el control, lo primero que debes hacer es intentar regular tu respiración.

A veces tu top te recordará verbalmente que respires, o pondrá una mano en tu pecho para recordarte que respires, o simplemente respirará de la manera que quiere que lo hagas tú, animándote a que le acompañes en el ritmo en que respira para hacerlo juntxs.

Estás en tu punto más relajado cuando echas todo el aire, así que tu top puede decirte cuando tomar aire y cuando exhalarlo, y hacer que el golpe o quitar la pinza coincida con el momento en que echas el aire. Golpear en el último momento al final de la exhalación tiene la ventaja añadida de que evita que grites si no tienes una sala insonorizada… es difícil gritar si no tienes aire en los pulmones.

Hacer ruidos como gritar o gemir pueden ayudar a mantener la respiración regular y ayudarte a liberar parte de la energía que tu cuerpo está recibiendo.

Si eres alguien que grita o gime mucho, y estás jugando en un espacio no insonorizado, pide una mordaza, una almohada o un trozo de cuero o tela para morderlo, para poder hacer todo el ruido que quieras.

Junto con una respiración profunda y regular, céntrate en RELAJAR TUS MÚSCULOS. Puede que estés tensando los músculos en la zona que está recibiendo las sensaciones —tus nalgas, por ejemplo. El apretar los músculos hace sentir la zona más dura y puede hacer la sensación más dura de soportar.

O puede que estés tensando los músculos en otra parte de tu cuerpo, normalmente tu cuello, hombros, abdominales o en la cara. Esa tensión hace tu respiración superficial, aumenta la posibilidad de que sufras un ataque de pánico, o sufrir un impacto emocional, y evita que aceptes todas las sensaciones que te podría apetecer.

Puedes relajarte tú mismx tomando y soltando aire, y dejando que tu atención viaje por todo tu cuerpo, empezando por los dedos de tus pies y tus manos, para gradualmente llevar esa atención hacia el centro de tu cuerpo.

Una vez has aprendido a dominar el dolor manteniéndote relajadx, es interesante el tensar tus músculos a propósito cuando quieres, para sentir de manera más intensa los golpes. O puede decirte tu top cuando relajarte y cuando tensar los músculos.

Si la sensación que recibes es fuerte, sobre todo si es rítmica o con poca variación, quizás seas capaz de ABANDONAR TU CUERPO durante un rato, tras haber acordado con tu top que está de acuerdo con que lo hagas. La música da un confortable “bote” en el que abandonarte y alejarte tranquilamente. O centrarse en una luz, un objeto, un mantra —cualquier cosa que te permita dejarte llevar.

Puede ayudarte el imaginar que la sensación le está sucediendo a otra persona, no a ti.

Un aviso sobre abandonar tu cuerpo: Es muy fácil desconectar de lo que está sucediendo realmente hasta el punto de permitir que te hagan daño. Asegúrate de que confías en tu top, y que has negociado tus límites con mucho detalle, antes de lanzarte a cualquier “crucero de placer”.

Tu top puede “traerte de vuelta” poniendo las manos en tu piel, con un masaje, acercándose a ti o pronunciando tu nombre.

Aparte de estas habilidades que podríamos llamar mentales, el cuerpo también aprende, con el tiempo, a procesar las sensaciones de una manera diferente.

Muchxs sumisxs se encuentran con que tienen menos moratones conforme practican más y más. De todos modos, si acabas llegando a las escenas con mucho dolor, tarde o temprano tendrás que enfrentarte al hecho de tener moratones, rojeces y arañazos —conocidos normalmente como “marcas”.

Puedes reducir las probabilidades de que te aparezcan marcas evitando la aspirina y otros antiinflamatorios el día en que vayas a jugar, y poniendo hielo en las zonas afectadas inmediatamente después de la sesión.

Tu cuerpo puede darte señales de que ya has ido suficientemente lejos con síntomas como mareo, náuseas o temblores. Debes hacer que tu top lo sepa cuando eso suceda y o bien descansar un rato, bien cambiar de estímulo o terminar la sesión.

Otras veces hay síntomas de que te vas a marear, lo que es un poco fuera de lugar. Puede que te sientas con temblores y con frío después de una sesión intensa de dolor —recomendamos mantas y cuerpos cálidos.

El premio de una buena sesión de dolor es un “subidón” trascendente y delicioso que dura al menos durante una hora o dos, e incluso el día siguiente —prepárate para relajarte y disfrutarlo. Puede que ese no sea un buen momento para conducir, pero sin duda es un buen momento para tener sexo.

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