Poniendose Guap@s

A muchxs de nosotrxs nos gusta vestirnos de manera especial. El vestuario que hemos visto y utilizado en público va desde unas pocas cadenas bien colocadas en un cuerpo que si no, estaría maravillosamente desnudo, hasta uniformes militares de cuerpo entero y vestidos “de princesa” con miriñaque y diadema.

Disfrazarse también significa sacar a relucir una personalidad diferente, y podemos vestir el disfraz que nos ayude a convertirnos en ese personaje.

Hay razones prácticas para disfrazarse*: Por ejemplo, algunas de las mejores fiestas de juego** y clubs en San Francisco no te dejarán entrar si vas vestido con ropa normal, con lo que se ayuda a eliminar a lxs mirones vainilla y a mantener un ambiente festivo y pervertido.

El disfrazarse puede ser algo para ti, independientemente de tu edad, talla o género: esto es sexo y todxs queremos lucir lo mejor posible.

La ropa fetichista está pensada para satisfacer un fetichismo sexual específico. La ropa hecha de cuero o spandex o goma o cadenas o cuerda, texturas y sabores y olores pueden evocar un erotismo particular en quien lo viste o en su compañerx.

La ropa puede moldear tu cuerpo y cambiar la manera en que te mueves. Comprimir el cuerpo puede también provocar algo que se siente como una liberación de endorfinas.

Podemos vestirnos para nuestra/s pareja/s. Si lo que nos ponemos excita a nuestrx dominante, nos excita a nosotrxs. A veces disfrazarse es una parte importante del juego. El disfraz cambia quienes somos para la otra persona y puede ser una manera de anunciar a nuestrx amante que estás en un determinado estado mental para un tipo de sesión en concreto.

Los disfraces cambian tu percepción de quién eres. Cuando vestimos algo fuera de lo normal, pasas a ser alguien fuera de lo normal. Así que si quieres que tus fantasías se hagan realidad, vístete como en tu fantasía favorita y mira a la gente relacionándose con tu “yo” diferente.

Los uniformes pueden hacerte sentir poderosx y hacer que te admitan en una comunidad de gente con gustos parecidos. Hay una larga tradición de rituales de iniciación en los clubs de cuero o de motoristas, en los que pasas diversas pruebas para ganar tus prendas. Algunxs sumisxs disfrutan el ser iniciadxs, una y otra vez: a fin de cuentas, el entrenamiento de reclutas debe ser más divertido que lo que viene después.

Humillación: El que te vistan de niña o niño pequeño, de bebé, de juguete sexual, de perrito,—que vergüenza tan agradable! Conocemos a una persona dominante que humilla a sus sumisxs vistiéndoles con harapos que nunca habría escogido para vestirse. Puede sonar horroroso de primeras, pero cuando entiendes que su intención es llevar a lxs sumisxs más allá de la preocupación sobre el aspecto que tienen forzándoles a superar retos sobre su propia imagen corporal, puedes ver cómo puede ser una experiencia que te afecte profundamente el que seas sexualizadx por tu amante cuando tienes peor aspecto que nunca.

Esperamos que algún día tengas la oportunidad de acudir a un evento multitudinario de BDSM, en el que un grupo de gente SM ocupe todo un hotel, de manera que no haya nadie más allí que nosotrxs. El constante desfile de vestuario es un poderoso recordatorio de nuestra infinita y colectiva creatividad, y de la maravillosa falta de prejuicios [ingenuidad en el original] con que nuestrxs compañerxs se presentan cuando se dedican a ser todo lo sexy posible.

*”Dress up” en original: tanto “disfrazarse”, como “vestirse elegantemente”.

** “play parties”, a las que se va a jugar, a participar activamente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s